Al igual que ocurre con los niños, también existen madres
para todos los gustos y preferencias que una, tras la experiencia de tratar con
ellas –en la guardería, en el médico o en la planta baja de Zara- va
clasificando en diferentes subgrupos con los que simpatiza en mayor o menor
medida, y entre las que se encuentran las madres entregadas -o de la Fundación Madre
Coraje, que diría mi amigo Dani- de ésas del “no era nada hasta que parí y
ahora lo soy todo”; las madres moennas –de ésas que llevan a los chiquillos en
rarísimos cochecitos suspendidos en el aire, que les leen versiones adaptadas
de la Metamorfosis
de Kafka y les guardan un fondo para el psicoanalista-; las falsas malas madres
–que quieren a su prole más que a nada, pero que están fritas por darle
esquinazo a la primera de cambio-; las madres viejas o abueladas –de ésas que
visten a sus hijos como a niños muertos de películas de miedo con ropa de
mercería de barrio y no les dejan subirse a los columpios, ni ensuciarse, ni
comer chucherías, ni vivir tranquilos- las falsas madres perfectas –que siempre
lo hacen todo bien, que llevan el pelo planchado y a sus hijos impolutos, pero
que les colocan unas bermudas sin leotardos en pleno invierno mientras ellas
pasean con sus chaquetones de pelo beige-; las madres perfectas de verdad –a
las que odiarías a muerte si no fuera porque las perracas, además, son un
encanto-, o las madres neohippies, de ésas que quieren partos naturales sin
intervención médica, que no creen en las vacunas ni en la medicina tradicional
–o sea, la única-, que dan el pecho hasta los siete años, que no llevan a sus
hijos al cine –para acabar con el americanismo y otros muchos ismos muy
importantes todos- que llevan a los chiquillos con ropa de lino reciclada,
chanclas artesanales y rebequitas colombianas, envueltos en un trapo retorcido
que se cuelgan como las madres africanas, pero sin gracia, y con el que
presumen de ser madres naturales y fabulosas… (a ésas no las puedo ni ver).
La tipología es tan amplia y hay tanto que decir de cada subgrupo
que no veo otra solución que la de escribir un artículo sobre cada tipo de
madre o al menos de los tipos más abundantes, con la idea de ayudaros a saber
con quién os enfrentáis en la sala de espera del pediatra, donde un mero desliz
al elegir la conversación puede resultar una afrenta mortal. Aún recuerdo cuando bromeé con aquella
neohippie tocapiés sobre la posibilidad de patentar un útero de plástico donde
engendrar a nuestros hijos. No me pegó porque era pacifista, pero poco le
faltó.
NOTA: Ojo, no están todos los tipos de madre!! Hay muchos otros! Ésta es sólo una introducción a la nueva sección 'Madre sí hay más que una'. Cada lunes, un tipo de madre! Y por supuesto, se admiten consejos y sugerencias!! Gracias!!!
NOTA: Ojo, no están todos los tipos de madre!! Hay muchos otros! Ésta es sólo una introducción a la nueva sección 'Madre sí hay más que una'. Cada lunes, un tipo de madre! Y por supuesto, se admiten consejos y sugerencias!! Gracias!!!