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lunes, 19 de agosto de 2013

Madre sí hay más que una. 64.- La madre folclórica


La madre folclórica ama sobre todas las cosas el calendario festivo de su ciudad –y el de las localidades aledañas- y no sólo no se pierde ni un solo momento de la Semana Santa o de la Feria sino que las vive activamente como si se le fuera la vida en ello y, por supuesto, obliga a toda su familia a hacerlo también como si estuvieran contratados por el Ayuntamiento para animar el cotarro a modo de atrezzo festivo.

Así, en Semana Santa, los niños tienen obligación de salir en al menos tres procesiones, a elegir entre de nazareno, de monaguillo o de mini mantilla y el resto de los días a ir itinerario en mano persiguiendo todos y cada uno de los tronos, perfumados en incienso y con un limón ‘cascarúo’ ardiéndole las comisuras de los labios, que nadie dijo que esto tuviera que ser divertido.

La madre folclórica también adora la Feria y tiene trajes para que se vista toda la familia y para dejar en herencia a toda La India, así desde el bebé que lleva cubrepañales de lunares hasta el mayor vestido de campero, pasando por un par de minimarisoles con trajes cortos y tacones de la talla 21 en rosa fucsia, la familia al completo se entrega a las sevillanas y al solano como si no hubiera un mañana y bailan y sudan a partes iguales y trasnochan cada día hasta que los gitanitos acaban hincando la cabeza en la mesa de la caseta junto a dos platos de tortillas secas y un arroz plastoso que tira a verde.

La madre folclórica también se viste de marenga para el día de la Virgen del Carmen y, por supuesto, viste a su prole y los obliga a desfilar descalzos por el paseo marítimo y gritarle ‘guapa’ a la Virgen con la biznaga clavándosele en las sienes y refregándole el helado de chocolate a medio coro rociero. Y si el bebé llora, eso es de emoción pura. Que no se diga.

La madre folclórica tampoco se pierde las fiestas de los pueblos de los primos segundos de su abuelo paterno y allá va, vestida de fallera o de lagarterana, según mande la ocasión dispuesta a darlo todo y a hacer de pinche en la elaboración de la paella más grande del mundo.

La madre folclórica tampoco hace ascos a la navidad y desde el puente de la Inmaculada y hasta el día de Reyes tiene a la niña vestida de pastora y sólo la deja cambiarse de noche, cuando le coloca el pijama-traje de Papa Noel que encima es de los chinos y pica un poco pero… y lo mona que está.

Total, es una vez al año…

(Nivel de identificación personal con 'la madre folclórica' 6 sobre 10.)

Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!

lunes, 12 de agosto de 2013

Madre sí hay más que una. 63.- La madre guayabo


La madre guayabo puede parir tres veces en cuatro años a niños de 5 kilos y medio, pero seguirá teniendo cinturita de avispa y una talla 38 de pantalón porque la 36 le aplasta el culo de modelo brasileña que tiene, aunque se jale dos paquete de pipas y un bote de Nutella a cucharadas mientras ve la tele.

La madre guayabo no ha ido nunca al gimnasio y su deporte más activo es perseguir a los niños para vestirlos, pero tiene los muslos duros como piedras y no conoce la celulitis ni las estrías porque aunque haya engordado 20 kilos en cada embarazo, tiene la piel de melocotón y tersa como la de una quinceañera jamona, mientras tú sudas como un pollo fucsia haciendo abdominales en casa como si no hubiera un mañana mientras los niños corretean pisándote los pelos y te gastas los cuartos en cremas anticelulíticas que te untas día y noche sin falta dislocándote las muñecas con los movimientos circulares que vienen dibujados en el prospecto para estar exactamente igual que cuando comenzaste la dieta.

La madre guayabo sale del paritorio como si fuera una que ha ido de visita, con el vientre remetido y unos vaqueros repegados que dan ganas de matarte o de matarla a palos, mientras tú sigues con pinta de embarazada casi un año después y tienes que andar rechazando asientos rojos en los autobuses humillada.

La madre guayabo tiene un pelazo siempre y para ella no hay ‘tiempo de las brevas’ ni ‘bajada hormonal’ ni pepinillo en vinagre. Ella tiene un melenón que se mueve sólo cuando anda, al compás de sus caderas perfectas, mientras tú te echas dos botes de espuma de volumen y te secas al revés para ganar frondosidad con la presión sanguínea golpeándote las sienes y para lograr, como mucho, la melena de Rosendo recién levantado y si te decides por la plancha para evitar el encrespamiento, la de un japonés que nunca se lava el pelo.

La madre guayabo va a la playa con sus hijos y aunque se preocupa poco del bronceado y se dedica a jugar a las palas con los niños –claro, ella puede lucirse- siempre está morena y sin señales del bañador, mientras tú, que te echas una crema para cada zona del cuerpo y dejas a tu hijo ahogarse en la orilla para coger un poco de tono acabas o blanca amarillenta como llegaste o achicharrada a parches y con dos tirantes en el escote nivel guirigamba mientras ella coge un tono Beyoncé más que perfecto.

(Nivel de identificación personal con 'la madre guayabo' 0 sobre 10. Con la amiga 10 sobre 10.)

Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!

lunes, 5 de agosto de 2013

Madre sí hay más que una. 62.- La madre 'jeta'

La madre ‘jeta’ hace lo que le viene bien a ella y a su trasero o lo que le viene en gana en ese preciso momento sin importarle un pimiento otra cosa, así si alguien prepara una fiesta sólo para adultos –que no X- y ella no tiene con quien dejar a sus churumbeles, en lugar de declinar la invitación, se presenta con los cuatro enanos cargados de juguetes y chocolatinas, cortándole el rollo a todo el mundo, que cóctel en mano se ven obligados a jugar a las construcciones a ritmo de Pit Bull, el tiempo justo para planear la huida.

O cuando escucha que sus amigas quedan para un día de playa de chicas y cócteles y la descartan porque el marido está de viaje y no puede dejar a los niños, aparece por sorpresa y haciéndose la encontradiza en el chiringuito de siempre y antes de quitarse el pareo ya tiene a los niños colocados en la cama balinesa, comiéndose los aperitivos japoneses a dos manos. Incluso los que pican.

La madre ‘jeta’ compra las entradas del cine por Internet pero cambia la película que habían decidido entre todos porque cree que a sus niños les va a dar susto y no importa que a los otros no o que haya dos que ya la hayan visto, que a los niños les gusta ver las pelis repetidas… Y así con todo.

La madre ‘jeta’ viene a tu casa a pedirte sal cargada con su prole y ya no se va hasta la madrugada, aunque tú estés de limpieza de primavera o de retiro espiritual, se te acopla, deja que sus retoños te destrocen la casa y los nervios y no se va hasta que llega la madrugada, comida, merendada y cenada. Eso sí, ella ya ha tenido cuatro casas y tú aún no conoces ninguna porque curiosamente siempre está de obras o tiene una plaga de escarabajos del desierto.

La madre ‘jeta’ sólo celebra los cumpleaños con la familia pero se autoinvita al de tu hijo aunque la hayas visto tres veces en la verja del colegio y su niño vaya a otro curso y cuando llega la hora de sacar la tarta y cantar el cumpleaños, le coloca el gorro de fiesta a su retoño y pide que ahora se lo canten a él que la semana pasada fue su cumpleaños o que le hace mucha ilusión y le pega un empujón al tuyo cual cumpleañero destronado y se coloca en mitad de a foto como si realmente aquella fuera su fiesta. Y luego la cuelga en el Facebook. Y te etiqueta.

(Nivel de identificación personal con 'la madre jeta' 0 sobre 10)

Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!

lunes, 29 de julio de 2013

Madre sí hay más que una. 61.- La madre hacendosa


La madre hacendosa es un poco madre antigua y desde que pasaba los veranos con su abuela en el pueblo sabe hacer prácticamente cualquier tarea de madre sin apenas esfuerzo ni buen gusto. Vamos, que es de la que te sabe hacer un abrigo de croché de doble pecho, pero cuando le pides que te haga un amigurimi, te mira como si le estuvieras pidiendo unas bocas de mar.

La madre hacendosa cocina desde que tenía ocho años y veraneaba con la abuela en la casa del pueblo y por mucho que le digas que tú no cocinas y que tu máxima creatividad culinaria es echarle una lata de atún a la pizza cuatro quesos de Tarradellas,  te espera junto a la verja del colegio para endiñarte la receta de pollo al chilindrón escrita a mano en un papel de cuadros y por si no te queda claro te explica en persona cómo han de ir cortadas las cebollas chalotas -haciendo un gesto insufrible con la mano- para que no pierdan ni el sabor ni las vitaminas mientras tú piensas si has descongelado o no los tuppers de tu madre.

La madre hacendosa pinta ella misma su casa y nada de paredes blancas de toda la vida de Dios, sino de estuco italiano en varias tonalidades que para eso vio un tutorial venezolano en youtube y no veía el momento de ponerlo en práctica y antes de que puedas decir esta boca es mía, te manda el link por whatssap para que puedas echarle un vistazo y aprender como ella la técnica de la esponja y la espátula.

La madre hacendosa se compró un kit para hacer repostería casera y desde entonces no sólo os colapsa el grupo de whatssap con fotografías de la misma magdalena desde diferentes puntos de vista sino que os deja al borde de la diabetes en cada quedada cuando os obliga a comeros sus creaciones de dudoso sabor.

La madre hacendosa decide poner en práctica el curso de corte y confección que hicisteis en el instituto y no sólo le hace a sus niños los disfraces para la fiesta de fin de curso sino también los trajes para la boda de la prima Encarni y aunque quieras hacerte la muerta, te explica con detalle las ventajas del doble ancho y del patronaje industrial.

La madre hacendosa lo sabe todo sobre manchas y trucos caseros de limpieza y le da la chapa a todo el que quiera escucharla -y al que no también- incluida tú, que sólo querías ojear la Vogue en un banco del parque y te ves acorralada frente al balancín escuchando un simposio sobre las ventajas de usar leche semidesnatada para quitar la tinta o hielo para los chicles de fresa ácida, mientras fantaseas con la idea de pegarle el que estás masticando en las pestañas, pero, claro, seguro ella que también tendría un truco para arreglar eso.
(Nivel de identificación personal con 'la madre hacendosa' 1 sobre 10)

Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!

lunes, 22 de julio de 2013

Madre sí hay más que una. 60.- La madre indecisa


La madre indecisa vive sin vivir en ella y cada vez que tiene que tomar una decisión sobre cualquier materia envejece dos años y medio y acaba con todas las reservas de lexatines antes de cambiar de opinión unas cinco veces de media y a la quinta decide usar el comodín de la llamada y telefonear a la abuela que ésa sí que tiene dote de mando para que sea ella la que decida si disfrazar a las niñas de chinas o de hawaianas para la fiesta de cumpleaños del sábado y liberarla de esta tensión que la está matando y que le ha regalado tres nuevos mechones de canas.

La madre indecisa se debate entre reservar los libros en el Corte Inglés o en la papelería del barrio por aquello de apoyar al pequeño comercio, aunque claro ella prefería pagar con tarjeta y abonarlos a finales del mes de octubre, pero como el librero es buena gente y es primo segundo del carnicero que le guarda el solomillo de ternera, al final se hace la muerta y los niños tienen que ir a clase con fotocopias hasta que alguien acaba consiguiéndole los libros el día antes de las vacaciones de Navidad.

La madre indecisa no tiene claro si apuntar los niños a karate para que sepan defenderse si le hacen buying en el autobús escolar o en el campamento de verano de la catequesis o mejor no, que vaya que los niños acaben convirtiéndose en chusma y pidiendo una plaza futura en Hermano Mayor, así que casi mejor a ajedrez para que desarrollen el hipotálamo y el amor por las matemáticas aunque así fijo que le hacen buying y con razón… Así que mejor no lo apunta a nada o puede que a clases de inglés o no, mejor de alemán que en el Telediario dicen que ahora se pide mucho en Europa y ella está frita por conocer mundo.

La madre indecisa aseguraba que no pensaba tener hijos… si acaso un perro, pero luego se acordó que los perros le daban alergia y decidió que quería ser madre pero sólo de uno, que los niños absorben mucho. Y tuvo tres niños en cuatro años.

La madre indecisa solicita el colegio de al lado de casa, pero después de dos plegarias, justo cuando se lo conceden descubre que le gusta más el de dos manzanas más allá que tiene clases de flauta y ukelele y después de hablar con el director para que le hagan un hueco al niño, oye hablar de un centro concertado que tiene un ratio rebajadísimo –con lo que le gustan a ella las rebajas- y manda al marido a hablar con la monja, que es de armas tomar, pero antes de que le digan que sí, se da cuenta de que el colegio de al lado de casa es el mejor que por algo lo había elegido el primero y mira que si viene un invierno lluvioso y hay que darse a la caminata y al paraguas… así que no admite un no por respuesta, que para eso dos semanas y tres prematrículas antes, habían admitido al niño, que por cierto, ya tiene uniformes de seis colegios diferentes. 

(Nivel de identificación personal con 'la madre indecisa' 2 sobre 10)

Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!

lunes, 15 de julio de 2013

Madre sí hay más que una. 59.- La madre ahorradora


La madre ahorradora va por la vida con un folleto del hiper bajo el brazo, que ojea con la ansiedad de un beduino frente a un grifo, comprando precios de latas de tomate frito y sardinas en escabeche, que son las que más le gustan a su Antonio y veinte céntimos a veinte céntimos se compra una un chalé. De dos plantas.

La madre ahorradora conoce los precios de todos los supermercados y en el tiempo que tardan en abrir la verja del colegio te hace un simposium sobre los precios de los pañales y las calidades de los mismos que para eso leyó un informe de la OCU en el Facebook y sabe un rato de celulosa y gastos de distribución incluidos. Que ya se sabe que el marketing lo carga el diablo y no es oro todo lo que reluce.

La madre ahorradora es la reina del 3x2 y tiene el trastero lleno de pañales de playa de la talla 3 aunque aún no ha superado el segundo trimestre del embarazo y vive en Alcorcón, pero lo peor es que mientras tú te cachondeas, ella acaba usándolos y tú comprándoselos a tu niña a precio de oro en la gasolinera de camino a la playa y con la terrorífica cara del Gormiti azul impresa en el culo.

La madre ahorradora es la más detestada en las reuniones del colegio porque siempre ha encontrado una tienda donde los libros de texto le han salido a la mitad y encima le han regalado una caja de lápices de colores y un bono para el solarium y compra en el chino el traje de pastora de la niña, que es cien mil veces más bonito que el que lleva la mitad de clase y que están hechos a mano sobre piqué del caro. Y sonríe.

La madre ahorradora siempre encuentra gangas extraordinarias en las rebajas y aunque vaya a las dos semanas de que empiecen, cuando ya todo es desorden y revoltijo, encuentra un bolso de firma al 70 por ciento de descuento y además le regalan un llavero a juego o se compra el abrigo de su vida –y de la vida de todas- de piel de la buena por la mitad de la mitad de la mitad del precio de costo, mientras tú lo mejor que has conseguido es un vestido de hace tres temporadas, a sólo 4 euros menos de su precio original, con la cremallera descosida y tras una hora de espera en la puerta de la tienda sudando como un pollo.

La madre ahorradora gana tres veces menos que tú, pero se hace dos masajes por semana, ya se ha hecho la depilación láser en todo el cuerpo y tiene un bono en el Spa de al lado de su casa para relajar las cervicales tras las clases de pilates… y un par de veces al año se escapa de viaje a la islas Phi-Phi a desconectar del estrés diario, mientras tú te bajas a la piscina de la urbanización a pelearte con las hormigas cabezonas que viven en el césped y se empeñan por trepar por tus piernas punzantes, mientras te dejas marear por la teleoperadora argentina para pagar el último recibo devuelto del móvil.

(Nivel de identificación personal con 'la madre ahorradora' 0 sobre 10)

PD. Y para las que sois un desastre como yo en esto del ahorro pero queréis poneros las pilas y empezar a controlar gastos y así poder gastar lo que ahorréis en cosas molonas –que nadie ha hablado de ahorrar para guardar en el banco- os paso esta nueva aplicación móvil de MyValue para gestionar online tus cuentas y planificar gastos, totalmente gratis y útil como la que más. Pincha y descárgatela, que ya está disponible para descargarla para iPhone o Android… Ya me contarás.




Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!


lunes, 8 de julio de 2013

Madre sí hay más que una. 58.- La madre dejada


La madre ‘dejada’ lo deja todo para mañana por estrés, por agotamiento o por falta de iniciativa aunque ese mañana nunca llega y las situaciones se le van complicando sin que acabe de coger al toro por los cuernos porque para eso ella es antitaurina de toda la vida de Dios –aunque Fran Rivera le parece monísimo- y además una pusilánime de libro.

La madre ‘dejada’ no es una madre pasota porque sufre cuando ve que todos los niños comen de todo –hasta coles de Bruselas con ese inequívoco sabor a atorado- menos el suyo que se alimenta exclusivamente de macarrones con tomate y napolitanas del Mercadona, pero nunca es buen momento para hacer un Estivill alimenticio porque el niño acaba de salir de un resfriado, porque esta semana tiene mucho jaleo en el curro o porque es la final de Gran Hermano. La cuestión es que un día por otro y otro por el de más allá, el niño cumple los 18 y Gallo le pone un piso.

La madre ‘dejada’ sólo regaña a su hijo algunas veces y no porque no crea que lo merezca, ni siquiera por ser madre panderona sino porque había mucha cola en el súper y viene con el cuello entumecido y con ganas de hacerse la muerta y además mejor ya habla con él en casa cuando estén solos y tranquilos aunque claro, luego con el jaleo del baño y los deberes, igual tampoco es buen momento.

A la madre ‘dejada’ le cuesta la misma vida enfrentarse a cambiar el pañal por el váter y el niño acaba quitándoselos él mismo poco antes de que le salga bigote o es a la pobre y malhumorada maestra –hasta el gorro de hacer de suplente de la madre ‘dejada’- a la que le toca enseñar a la nena a bajarse las braguitas y a hacer pipí como una señorita.

La madre ‘dejada’ tampoco quiere enfrentarse a quitarle el chupete y no reacciona hasta que la niña ya tiene la boca de Felipe el amigo de Mafalda, entonces le echa el muerto a la abuela para que se encargue ella del asunto, que a ella le da mucha pena y no sabe si va a poder con todo el lío que tiene ahora que se ha comprado la Thermomix, que igual si fuera en otro momento...

(Nivel de identificación personal con 'la madre dejada' 2 sobre 10)

Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!

lunes, 1 de julio de 2013

Madre sí hay más que una. 57.- La madre reciente


La madre reciente duerme poco y mal y va por la vida golpeándose con puertas de armario abiertas, sillas mal colocadas –y bien colocadas- y hasta con sus propios hijos como si hubiera perdido el don de la vista o las ganas de vivir, pero gracias al cansancio extremo que soporta no siente el dolor, como Rambo, cada vez que se hace un nuevo arañazo o un hematoma del tamaño de Groenlandia en el muslo derecho, generalmente el más castigado. Nadie sabe por qué.

La madre reciente oye llantos donde no los hay y en mitad de la noche se despierta cual veterano de la guerra de Vietnam, sobresaltada y sudando y hace ‘tutut’ con la boca para calmar a un imaginario bebé llorón, eso cuando no hace como que mece a alguien mientras ve los últimos cinco minutos de la serie que el pater le ha obligado a ver para fingir que pueden seguir haciendo cosas molonas.

La madre reciente, si además es madre de otro vástago, no tiene tiempo ni para dejarse llevar por la depresión posparto y el tiempo que la otra vez empleaba en llorar, lo emplea ahora en barrer gusanitos, en bailar el ‘chuchuá’ o aplaudir la séptima versión del vals de la Bella Durmiente mientras con el pie y en cada vuelta mece el cochecito del bebé, que berrea porque le toca el próximo biberón.

La madre reciente sale a la calle como si fuera a la guerra con un bolso que ríete tú del de Margarita Seisdedos, con todos los cachivaches del bebé –menos los que va a necesitar, claro- y ha perdido completamente la vergüenza para sentarse en una mesa ya ocupada o hacer levantar a la gente de un banco, como ya hiciera su abuela cuando quería coger mesa en un restaurante, mientras ella se echaba las manos a la cabeza.

La madre reciente trata de hacer dieta para perder los dos mil kilos que le han quedado tras el embarazo por lo que la falta de carbohidratos y grasas saturadas hace que su día a día sea más duro y agotador y que viva sin vivir en ella en un infierno de huevos duros, habichuelas verdes y ternera a la plancha, mientras las visitas se jalan los pasteles en su cara.

La madre reciente sobrevive con dos vestidos, los únicos de su etapa premamá que no le dan ganas de quemar –o igual sí, pero entonces tendría que ir desnuda por la vida- porque los de su vida anterior siguen estando lejos de su alcance y la nueva colección de Inditex se le queda estancada en sus nuevas caderas de criada de ‘Lo que el viento se llevó’. Así que además de ojerosa, malpeinada y agotada, la madre reciente va vestida de espaldas a la moda y al buen gusto, contribuyendo a su imagen de callamen circunstancial.

(Nivel de identificación personal con 'la madre reciente' 10 sobre 10)

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Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!

lunes, 24 de junio de 2013

Madre sí hay más que una. 56.- La madre franquicia

La madre franquicia está metida en todos los fregados del mundo, bien por vocación tardía de comercial ‘a puerta fría’, bien por beneficios económicos –que generalmente no le dan ni para dos paquetes de pipas-, bien por puro convencimiento –que la madre franquicia es muy intensa en cuanto a gustos y preferencias- o simplemente por dar palique –y por saco- a las otras madres que bastante tienen con cuidar de sus bestias como buenamente pueden y no morir en el intento.

La madre franquicia lleva siempre un par de catálogos bajo el brazo para en un descuido mientras te haces la muerta en el banco del parque ignorando cómo tu hijo se abre la cabeza otra vez y fantaseando con una sesión de spa que te deje como Blake Lively, metértelos por los ojos –de manera literal- y obligarte a comprar una sombra color arcoiris y un brillo labial sabor melocotón de esos que pican y que una vez que cierras la boca ya no te deja volver a abrirla jamás como si de una capa de cemento se tratara.

La madre franquicia aprovecha para endiñarte dos cupones de descuento para la próxima compra y un ambientador de coche de regalo con la idea de que te veas obligada a comprarte un desmaquillador facial con extracto de baba de caracol –con el asco tan grande que te da eso- en la próxima vez que te cruces con ella en las puertas del colegio o en la cola del súper, que la sombra de la madre franquicia es alargada y tiene manía persecutoria.

La madre franquicia también vende joyería por catálogo, de plata falsa y diseños de telenovela, que te presenta como si fueran de Bvlgari por lo que el verdadero favor te lo está haciendo ella al venderte una esclava con tu nombre y una pandereta y un porrón colgando a modo de joyería autóctona, pero no es ésta su única relación con el mundo de la joyería, ya que también vende oro alemán de estraperlo que lleva en una alfombrilla que te despliega bajo la nariz cada vez que te hace contacto visual y que quiere que entre todas le regaléis a la maestra para las vacaciones de verano.

Como no podía ser menos, la madre franquicia también es presentadora de Thermomix y te acosa diariamente hasta que, por miedo a que se presente en tu casa de madrugada con un navaja mariposa y una careta de Richard Nixon, le das una cita para que vaya a visitarte y a prepararte un montón de comida –que toda sabe a masa de patata y que tiras nada más verla salir por la puerta- para demostrarte a ti y a tus seis amigas a las que tienes que engañar para que asistan, los enormes beneficios de la máquina infernal.

Y cuando no es la Thermomix, ni Avon, ni Christian Lay, son los Tupper y no los TuperSex, que al menos esos nos darían para unas risas, sino los TuperWare para guardar los pañillos de comida y los vegetales de los niños en una reunión que dura más de tres horas y en las que, para colmo, hay pastas de té con sabor a masa de patata.

(Nivel de identificación personal con 'la madre franquicia' 0 sobre 10)

Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!

lunes, 3 de junio de 2013

Madre sí hay más que una. 54.- La madre embarazada


La madre embarazada tiene la cabeza más perdida que de costumbre lo que sumado a que está más cansada que nunca, hace que deje que su prole se asalvaje cada día más y se dedique a jugar con sus dvds de culto como si fueran platos para apoyar la plastilina con tal de tener treinta minutos de silencio en los que hacerse la muerta en el sofá, disfrutando a solas de sus ardores y su esófago abrasado.

Pero claro, las hormonas propias de la gestación hacen que también esté más bipolar que de costumbre por lo que lo que hoy es divertido y pasable, mañana es un ultraje y una situación digna de poner el grito en el cielo, volviendo a los chiquillos más locos que de costumbre.

La madre embarazada se queja más que habla, primero por las náuseas, luego por los ardores y luego por no poder moverse con la gigantobarriga, mientras la prole acaba por compadecerse de ella y dar un poco menos guerra de la habitual, mientras ella sigue maldiciendo por las esquinas.

La madre embarazada es como un elefante en una cacharrería y cualquier tarea normal y propia de la maternidad se le hace eterna y casi imposible. Así, poner a hacer pis a la nena en un bar sin enseñar el culo al respetable es casi imposible porque cerrar la puerta y quedar ambas atrapadas en el miniespacio es intolerable, así que aboga por dejarla abierta y mostrar sus nuevas anchuras sin contemplaciones.

La madre embarazada adquiere nuevos talentos una vez que su cuerpo empieza a tomar unas dimensiones importantes como el ‘pie gancho’ con el que coger las cosas del suelo sin tener que doblar el espinazo o el lanzamiento a lo Gasol para lanzar los kleenex a la basura sin tener que arquear la espalda y luego, fingir que no ha visto que ni uno solo ha caído dentro.

La madre embarazada emite nuevos y guturales sonidos cada vez que se levanta o se agacha y que suena a orco de las cavernas, para terror de la nena, que viene corriendo a ver si se le va a salir el hermano por las orejas, pero es que dado que la barriga es un caparazón de tortuga gigante del Pacífico que no se dobla, ponerse en cuclillas es además de un deporte de riesgo una tarea imposible, máxime cuando tu centro de equilibrio se quedó en la segunda raya del predictor.

(Nivel de identificación personal con 'la madre embarazada' 10 sobre 10)

Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!

lunes, 27 de mayo de 2013

Madre sí hay más que una. 53.- La madre juerguista


La madre juerguista convierte cualquier evento infantil en un sarao y en lo cumpleaños de sus hijos hay más botellas de alcohol que sándwiches de salchichón y más Pitbull que Cantajuegos, que la vida es corta y la maternidad larga y agotadora. Y en la nevera apenas hay hueco para la tarta con las trescientas cervezas que se han comprado para la ocasión, que las bolas dan mucha sed y eso lo sabe hasta Torrebruno, que en paz descanse.

La madre juerguista te acecha a la vuelta de la esquina para proponerte celebrar el fin de curso con una cena de madres del cole con o sin la profesora, que la cuestión es salir de fiesta y buscar gente y excusas para ello.

La madre juerguista siempre quiere hacer los disfraces de gomaeva en grupo, con la excusa de compartir ideas y talento, cuando lo que en realidad quiere es pimplarse un par de cócteles margarita de los que según ella le salen tan bien en la Thermomix y los disfraces ya los comprará por Internet, que hay monerías por dos duros.

La madre juerguista propone mil y un planes para el fin de semana con la excusa de juntar a los niños para que disfruten de un día de juegos y de su mutua compañía, cuando lo que en realidad espera es un día de tapeo y chatitos de vino, nada de Mc Donalds ni historias infantiles, que de toda la vida de Dios, los niños se han ido acoplando a los mayores y ella es muy tradicional para según qué cosas.

La madre juerguista no admite un plan infantil ni aunque haya un pequeño homenajeado de por medio y se las apaña para con nocturnidad y alevosía para cambiar los planes de zoo y hamburguesería por playa y mojitos sin despeinarse y  a ser posible dejando a los niños en la cuneta, que ellos no van a disfrutar de eso, que mejor se quedan en casita con la abuela.

La madre juerguista pone barra libre en la Comunión de su hijo y contrata un Dj que pinchó una vez en Pachá para darlo todo hasta que el cuerpo aguante, mientras un mago y una Blancanieves venida a menos, entretienen a los niños en otra sala, evitando cualquier interferencia infantil.

La madre juerguista pide los teléfonos para crear grupos de whatssap en los que proponer mil y un planes a las otras madres de la clase o de la catequesis o del parque o del autobús, para poder tener todo el mes cubierto de eventos aunque luego se queje de estar muy cansada y de no tener tiempo para nada, menos para Pitbull y Christina Aguilera, eso sí, que para eso son gente de bien.

(Nivel de identificación personal con 'la madre juerguista' 4 sobre 10)

Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!

lunes, 20 de mayo de 2013

Madre sí hay más que una. 52.- La madre omnipresente

La madre omnipresente es la jefa de la AMPA y la que se apunta a todas las excursiones y viajes de fin de curso a acompañar al profesorado y a matar de vergüenza a su pobre prole pasados los 10 años.

La madre omnipresente se apunta de camarera en la barra de la asociación deportiva del barrio donde el niño juega al fútbol para recaudar dinero para el club y para las nuevas botas del equipo y en sus ratos libres hace de utillera y se ofrece como entrenadora suplente aunque su única relación con el deporte fueran las clases de preparación al parto.

La madre omnipresente se convierte en catequista el año en el que le toca a su hijo empezar las clases preparativas para hacer la comunión y lee en todas las misas y organiza todas las convivencias y se apunta la primera a la mesa de la Cruz Roja y a la del Domund mientras sus chiquillos, hucha en mano, se esconden por las esquinas para ganar algo de intimidad solidaria y no acabar lanzándole la hucha a la frente.

La madre omnipresente se hace de los Boy Scouts y se aprende el árbol genealógico del lince ibérico con tal de poder acompañar a sus nenes en los campamentos y hacer el indio en los fuegos de medianoche para alegría de los hermanos pequeños y lamentaciones de los mayores que ven frustrados sus deseos de tontear con la niña de la tienda de al lado mientras su madre siga haciendo el baile de la amistad con un gorro mexicano en la cabeza.

(Nivel de identificación personal con 'la madre omnipresente' 0 sobre 10)

Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!

lunes, 13 de mayo de 2013

Madre sí hay más que una. 51.- La madre 2.0


La madre 2.0 dispara 320 fotos por minuto. Desde la cámara, el móvil y el Ipad, que siempre es un buen momento para fotografiar al nene, más por vicio que por amor maternal y está deseando llegar a casa para descargarlas, ordenarlas por fechas y subirlas a Facebook, a Twitter, a Tuenti, a Instagram y a cualquier ciberespacio que admita su contraseña antes de la hora de cenar y manda whatssap a todos sus contactos para que sepan que ya ha actualizado.

La madre 2.0 tiene un blog abierto desde la primera contracción por una necesidad urgente de compartir todos los avances, fotos, anécdotas y curiosidades del día a día de su prole y actualiza de lunes a domingo para que su público no se pierda ni un detalle del último modelito de su nene ni de la última canción que le han enseñado en el cole con coreografía incluida, que para eso tiene una microcámara digital que graba como una profesional –que se la recomendó una amiga mexicana con la que habla por el Messenger- y por la que se ha visto obligada a crear un canal en Youtube donde ha montado una comunidad virtual con prepúberes de 12 años amantes de los cómics y de los vídeos caseros de caídas.

La madre 2.0 graba en el Ipod todos los éxitos del Cantajuegos para poder colocarles lo auriculares al pequeño en la sala de espera del pediatra, mientras el mayor juega a la PSP y el mediano ve los últimos episodios de Peppa Pig en el Ipad, pero en alemán subtitulado, que así van practicando y se hace un hombre de provecho, mientras ella va twitteando frases ingeniosas en el móvil para tener más followers cada día.

La madre 2.0 tiene ciberamigas por medio mundo que conoció a través de la blogosfera y de Linkedin y de todas las redes sociales que existen y cada viernes quedan para tomar una cibercopa a las tantas de la madrugada para twittear a gusto y hablar de todo un poco en español, inglés y alemán y hasta un poco de japonés, gracias a una japonesa la mar de amable que se ha trasladado a Zaragoza y que tuvo un embarazo ectópico allá por los 90 y que ahora tiene familia numerosa y una crisis de ansiedad y todas planean quedar un día de estos para una desvirtualización mientras critican a la familia política y comentan lo chunga que es la nueva colección de Zara.

(Nivel de identificación personal con 'la madre 2.0': 5 sobre 10)

Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!

lunes, 29 de abril de 2013

Madre sí hay más que una. 50.- La madre temeraria


La madre temeraria no le teme a nada, bien por valentía, bien por pura inconsciencia, bien porque es madre múltiple y está escarmentada o bien porque no tiene fuerzas para luchar contra los elementos y prefiere dejarse llevar, la cuestión es que la madre temeraria no tiene miedo a nada y es habitual ver a sus niños subidos en los toboganes más altos, a pata coja y con ojos cerrados mientras ella come pipas y les saluda desde cinco metros más abajo.

La madre temeraria miente a los revisores de las atracciones de feria diciéndoles que su hijo es bajito, pero que en realidad tiene 15 años, con la idea de que lo dejen subir a la montaña rusa, en la que les anima a que se suban con las manos en alto, para darle emoción a la cosa. Mientras tú, desde abajo y sin conocerlos, te tapas la cara con el algodón de azúcar hasta dejarte las pestañas pegadas para no entrar en estado de ansiedad.

La madre temeraria le compra unos patines en línea a su retoño de año y medio y lo lanza a la pista del barrio de un empujón a que se juegue la vida y la integridad ósea, mientras que al bebé lo tira a la piscina a los tres meses porque ha visto en un documental que los niños saben nadar desde que nacen y lo peor es que su niño nada antes que ninguno y el patinador no se hace ni un rasguño mientras la tuya se deja la frente contra un escalón al menor descuido.

La madre temeraria deja a su niño de poco más de un año jugar en el cuarto de los niños mayores llenos de amenazas mortales en forma de minipiezas del Lego, pero por suerte, la madre temeraria es también madre suertuda y rara vez tiene algún disgusto al respecto, aunque tú ya has hiperventilado para entonces y has envejecido cuatro meses y medio.

La madre temeraria da jamón ibérico a su prole antes de que tengan dientes porque está muy bueno y tienen que acostumbrarse a los atragantamientos desde bien chiquitos, para saber reaccionar, mientras tú huyes a la cocina para no ver la muerte por asfixia y así te pierdes la coña de que pruebe el café y la tendencia a la hipertensión.

(Nivel de identificación personal con la madre temerario -10 sobre 10)

Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!

lunes, 22 de abril de 2013

Madre sí hay más que una. 49.- La madre líder


La madre líder es líder por naturaleza y porque infunde una extraña admiración y respeto entre su pandilla de madres fielmente seguidoras como las jefas de animadoras de las películas norteamericanas de instituto, que llevan el pelo rubio extraliso y tienen un regimiento de compañeras detrás de ella, lamiéndole el culo y siguiendo sus pasos con devoción como si de la Virgen de Lourdes se tratara. Pues eso pero en versión TucTuc.

Si la madre líder dice de ir al parque aunque el plan inicial fuera ir a la playa, toda la pandilla de madres fielmente seguidoras abandonan la arena por los columpios como si fuera la mejor de las ideas, para satisfacción de la madre líder que gana poder y adeptos día a día y siembra su dictadora del terror entre sus congéneres decidiendo qué tuppers sí y que tuppers no son recomendables para llevar al parque.

Así, dada la bipolaridad que toda madre lleva dentro, en ocasiones aboga por llevar fruta que es lo más sano y fresco para los niños y las otras madres se pegan tortas por ver quién trae la manzana mejor cortada –acabando frustradas porque la madre líder trae papaya o lichis o cosas muy molonas- y otros días es ella quien aparece con un Bollycao alegando las propiedades del cacao y de un buen chute de energía y todas esconden el tupper con la papaya –que les ha costado la vida encontrar- y salen que se las pelan buscando un chino para comprar bollería industrial.

La madre líder es la que da su veredicto sobre la maestra el primer día de clase y las demás esperan para saltar como hienas o aplaudir cual pingüinos, según cual sea el fallo y siguen a pies juntillas todas las indicaciones de la líder a la que la nombran delegada de la AMPA –y del hampa- y representante del consejo escolar y capitana de las madres Scouts y jefa suprema de las madres pusilánimes.

La madre líder es la que decide cómo hacer el disfraz de la fiesta de fin de curso y todas la siguen emocionadas ante tal derroche de creatividad y elevan al papel pinocho y al fixo como el sumun de la originalidad y el buen gusto. Y la madre líder tiene un orgasmo de ego. Otro.

Y es que la madre líder cree que todo lo hace bien, de hecho, mejor que nadie y aunque tenga ideas peregrinas y ridículas en más de una ocasión, no sólo nadie se atreve a decirle nada sino que todas fingen que se trata de una idea de 10, aunque consista en vestirse de tuneras para la quedada nocturna de padres y madres.

La madre líder no era mala gente, pero aprendió a ser dictadora tras la presión de las madres borrego y se acostumbró a ser la jefa y a que sus decisiones fuera a misa, así, ahora es un poco tirana, aunque parte de su desprecio –subliminal pero obvio- por las madres fielmente seguidoras se basa en el aburrimiento que éstas le producen, así si alguna se le rebela o halla en el parque a una madre con ideas propias, no sólo rebaja su nivel dictatorial sino que acaba respetándola y siendo madre normal en petit comité. Eso sí, ambas serán madres líderes y lo suficientemente tiranas para ser respetadas de cara a las demás, que esperan indicaciones con una papaya y dos donuts blancos espachurrados en la mochila.

(Nivel de identificación personal con la madre líder 0 sobre 10)

Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!

lunes, 15 de abril de 2013

Madre sí hay más que una. 48.- La madre acosadora


La madre acosadora tiene pocas amigas madres o amigas en general, quién sabe, y anda tras la pista de las otras madres del colegio o del fútbol o del baile, cuantas más mejor, para hacerlas sus muy mejores amigas por siempre jamás. Quieran ellas o no.

La madre acosadora te mira con ojos golositos desde la otra punta del parque y se acerca sigilosamente entre los barrotes de los columpios para ponerse a tu lado y hacerse tu amiga en base a las tantísimas cosas que, según ella, tenéis en común.

La madre acosadora obliga a su hijo a que se haga amigo del tuyo aunque se lleven siete años y no se puedan ni ver, para en base a esa amistad cimentar su nueva vida social en la que tú, sin saberlo, has pasado a ser parte protagonista. Y te dice cosas del tipo ‘¿tú sabes que nuestros niños son íntimos en el colegio? Como te lo digo, una piña, y digo yo que deberíamos apuntarlos juntos a karate’, mientras invade tu espacio vital como un ligón de discoteca hasta que notas su respiración en la mejilla y entonces, te ofrece un puñado de su paquete de pipas con sal.

La madre acosadora organiza todo tipo de eventos en su casa y obliga a su prole a que invite a sus amiguitos y a las mamás de sus amiguitos para poder entablar conversaciones y hacer un grupo de madres corrillo, que es la ilusión de toda su vida. Así, no hay Halloween ni Navidad ni fiesta de Pascua en el que no haya merendola en su casa, oportunidad que aprovecha para organizar una quedada de sólo madres con nocturnidad y alevosía.

La madre acosadora tiene un montón de estrategias para acercarse a las madres que considere apropiadas para incluir en su vida, entre ellas el criticar a terceras o a la maestra o a la catequista y es implacable aunque incomode a sus interlocutoras que ni siquiera se habían planteado el hecho de que la maestra se pareciera a Jesús Gil o que lleveara anillo de casada 'a pesar de que es por todos sabido que la tiparraca es madre soltera'…

La madrea acosadora no entiende una indirecta y hay que escupirle a la cara para que asimile que no tienes intención de ser su muy mejor amiga por eso te ves obligada a darle el teléfono, la dirección de casa y tu talla de sujetador por aquello de no herirla y al final que te ves obligada a vivir con el whatssap silenciado ante su insufrible verborrea digital.

(Nivel de identificación personal con la madre acosadora 0 sobre 10)

Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!

lunes, 8 de abril de 2013

Madre sí hay más que una. 47.- La madre expatriada


La madre expatriada fue algún día la más moderna de sus amigas que se buscó un trabajo fuera de sus fronteras para conocer mundo y empezar una vida llena de aventuras. El problema vino de la mano del primer bebé y de la maternidad sin descanso a la que se vio sometida desde el minuto uno.

Y es que la madre expatriada es madre a tiempo completo, más que por amor hacia su prole por pura necesidad ya que aparte del pater no tiene a nadie con quien dejar a la nena y poder escaparse a ver la última película de cine independiente iraní y fingir que está súper interesada mientras da cabezadas sobre las palomitas.

La madre expatriada no sólo ha de luchar contra la maternidad sino también contra el cambio de costumbres de la crianza de un país a otro, mientras la abuela de las criaturas le reprende día sí y día también porque el niño no come lentejas y entra al colegio a las siete.

La madre expatriada no sólo echa de menos su libertad de antaño de cuando era no madre y su única preocupación era si la minifalda era lo suficientemente corta, sino también pequeños detalles de su tierra, que aunque eran un peñazo, ahora desde la distancia y el aislamiento suenan a gloria, de ahí que su prole conozca todos los detalles del folclore y la gastronomía y las costumbres y hasta el color de los ojos de la Virgen de Guadalupe del pueblo con tal de que el niño no olvide de dónde viene, que en estas tierras modernas ni hay tradiciones ni costumbres ni perro muerto.

La madre expatriada mira con recelo a las madres autóctonas que hacen cosas muy raras y espera con ansiedad las vacaciones para bajar a su tierra y endosarle los niños a la abuela para poder dar rienda suelta al amor por su ciudad y por los bares de su ciudad, sin embargo, las abuelas desacostumbradas a estos tratos acaban haciéndoles el gato y reservando mesa para todos. Todos los días.

Los niños de la madre expatriada son trilingües aunque rara vez se les entiende en cualquier idioma porque son capaces de en una misma frase utilizar vocabulario de hasta tres idiomas, lo que deja KO a la familia en cada visita.

La madre expatriada nunca pierde la esperanza de volver a su tierra por lo que todos sus planes tienen como ubicación su ciudad natal aunque el padre de las criaturas sea funcionario finlandés y tenga dos hipotecas contratadas.

(Nivel de identificación personal con la madre expatriada 0 sobre 10)

Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!

lunes, 1 de abril de 2013

Madre sí hay más que una. 46.- La madre 'esquivona'

La madre ‘esquivona’ adora a su prole, pero no tanto las duras tareas que supone la crianza y que la dejan al borde del coma cada día, de ahí que haya desarrollado un par de trucos para escapar ilesa y pasarle el marrón al pater, a la abuela o al vecino del quinto que pasaba por allí a pedir azúcar.

La madre ‘esquivona’ asegura que sus cocidos vegetales no le salen del todo buenos –aunque huelan como los de Arzak- y que a los chiquillos no le convencen –aunque relaman el plato como perros hambrientos- así que las abuelas, emocionadas ante la idea de cocinar mejor, se ofrecen a codazos para cocinarle durante toda la semana a sus nietos, mientras la madre ‘esquivona’ se libra de las arcadas que le dan al limpiar el pollo.

La madre ‘esquivona’ no lleva a los niños al colegio porque le cuesta mucho separarse de ellos a la entrada y los chiquillos lo notan y sufren, así que manda al pater, que está más ducho en estas cuestiones, mientras ella se vuelve a la cama a dar la última cabezada o se pega una ducha de media hora cantando lo último de Lady Gaga y desarrollando estrategias para futuras situaciones comprometidas.

A la madre ‘esquivona’ le cuesta despertarse en la noche cuando el nene pega voces nivel tertulia de Telecinco desde su cuarto, reclamando agua o advirtiendo de la presencia de monstruos, pero claro es que ella que ha estado luchando todo el día cae como una bendita, roncando y todo y no se entera, hasta que el pater se levanta a solucionar el asunto y ella deja de apretar mucho los ojos y sonríe maliciosamente bajo el calor de las mantas.

Cuando queda con sus amigas, la madre ‘esquivona’ espera cual ave rapaz a que alguna lleve a sus hijos al baño, para lanzar a la suya detrás para que haga lo propio y librarse de tener que ir ella dentro de quince minutos y su ‘ya que vas, llévetela’ se ha hecho famoso entre su pandilla, que también saben que justo en el momento en el que toca calentar los potitos en el restaurante o cortar los filetes o limpiar mocos y cuadrar al personal, ella siempre está ocupadísima, probando el vino o manteniendo una importantísima conversación con sus amigas sobre el último expulsado de Gran Hermano y claro estaría feísimo dejarlas con la palabra en la boca, que si fuera por ella… así que le hace un gesto al pater o a la amiga ‘madre entregada’ que todos tenemos o al mismísimo camarero de las bebidas para que sea él el quien solucione el cotarro.

(Nivel de identificación personal con la madre 'esquivona' 6 sobre 10)

Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!