La madre embarazada tiene la cabeza más perdida que de costumbre lo que sumado a que está más cansada que nunca, hace que deje que su prole se asalvaje cada día más y se dedique a jugar con sus dvds de culto como si fueran platos para apoyar la plastilina con tal de tener treinta minutos de silencio en los que hacerse la muerta en el sofá, disfrutando a solas de sus ardores y su esófago abrasado.
Pero claro, las hormonas propias de la gestación hacen que
también esté más bipolar que de costumbre por lo que lo que hoy es divertido y
pasable, mañana es un ultraje y una situación digna de poner el grito en el
cielo, volviendo a los chiquillos más locos que de costumbre.
La madre embarazada se queja más que habla, primero por las
náuseas, luego por los ardores y luego por no poder moverse con la
gigantobarriga, mientras la prole acaba por compadecerse de ella y dar un poco
menos guerra de la habitual, mientras ella sigue maldiciendo por las esquinas.
La madre embarazada es como un elefante en una cacharrería y
cualquier tarea normal y propia de la maternidad se le hace eterna y casi
imposible. Así, poner a hacer pis a la nena en un bar sin enseñar el culo al
respetable es casi imposible porque cerrar la puerta y quedar ambas atrapadas
en el miniespacio es intolerable, así que aboga por dejarla abierta y mostrar
sus nuevas anchuras sin contemplaciones.
La madre embarazada adquiere nuevos talentos una vez que su
cuerpo empieza a tomar unas dimensiones importantes como el ‘pie gancho’ con el
que coger las cosas del suelo sin tener que doblar el espinazo o el lanzamiento
a lo Gasol para lanzar los kleenex a la basura sin tener que arquear la espalda
y luego, fingir que no ha visto que ni uno solo ha caído dentro.
La madre embarazada emite nuevos y guturales sonidos cada
vez que se levanta o se agacha y que suena a orco de las cavernas, para terror
de la nena, que viene corriendo a ver si se le va a salir el hermano por las
orejas, pero es que dado que la barriga es un caparazón de tortuga gigante del
Pacífico que no se dobla, ponerse en cuclillas es además de un deporte de
riesgo una tarea imposible, máxime cuando tu centro de equilibrio se quedó en la
segunda raya del predictor.
(Nivel de identificación personal con 'la madre embarazada' 10 sobre 10)
Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!
(Nivel de identificación personal con 'la madre embarazada' 10 sobre 10)
Y repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!