Dale la razón a la
bestia. Cuando te niegues a comprarle un globo y siga llorando cual Lydia
Lozano desconsolada diez minutos después y no quieras caer en la locura o en el
abandono infantil, dale razón. Di cosas del tipo ‘Digooo, ese hombre malo que
no le ha dado el globo a mi niña. Perraco, que es un perraco y se va a enterar
como vaya para allá… con lo buena que es mi niña, hombre yaaa’. Primero te
mirará desconcertada ante este apoyo inesperado y luego, al sentirse
comprendida, dejará el tormentoso berreo porque entenderá que ya sois del mismo
equipo. Eso sí, trata de que no te oiga el hombre al que estás poniendo verde,
no vaya a ser que acabe llamando a la Policía por injurias y amenazas y te pases la
noche en el calabozo… aunque bien mirado, una noche en el calabozo -hummm…-
tranquilita y mirando al infinito tampoco es un mal plan, ni aunque te costara
un puñetazo de algún compañero de celda narcotraficante, mira tú.
Comparte el teléfono
móvil. Que te habrá costado una pasta y que es una joya tecnológica, que no
digo yo que no, pero el mayor rendimiento que le darás a tu móvil no vendrá
dado por su tecnología 3G ni por su cámara de alta definición ni por su sistema
operativo… sino por el juego de los bichos asquerosos que te puedes descargar
gratis y que consiste en ir machacando hormigas con el dedo y que tiene un
poder hipnotizador para los niños…
Yo como soy una perdedora, decidí comprarme una Blackberry porque me creía moderna y subversiva plantándole cara a los Android y ahora, que por supuesto estoy muy arrepentida, sólo puedo optar a hipnotizar a la nena con el procesador de texto de amplia memoria o, como mucho, con un vídeo casero cantando cumpleaños… Pero el pater tiene uno de esos que te hacen hasta una bechamel al queso y que tiene a la nena entusiasmada y ya le pueden estar poniendo la triple vírica, que ella va a lo suyo, aplastando bichos con su dedo regordete como si lo hubiera hecho toda su vida… Una maravilla, oiga. Y eso por no hablar del gato imita voces… Esto merece su propio post… y lo tendrá.
Yo como soy una perdedora, decidí comprarme una Blackberry porque me creía moderna y subversiva plantándole cara a los Android y ahora, que por supuesto estoy muy arrepentida, sólo puedo optar a hipnotizar a la nena con el procesador de texto de amplia memoria o, como mucho, con un vídeo casero cantando cumpleaños… Pero el pater tiene uno de esos que te hacen hasta una bechamel al queso y que tiene a la nena entusiasmada y ya le pueden estar poniendo la triple vírica, que ella va a lo suyo, aplastando bichos con su dedo regordete como si lo hubiera hecho toda su vida… Una maravilla, oiga. Y eso por no hablar del gato imita voces… Esto merece su propio post… y lo tendrá.
No frenes su ansia
consumista. Si vas a hacer la compra y la nena se detiene cada cinco
segundos, pidiéndote entre lágrimas cualquier cosa que tenga una cara de Kitty
pintada en el envoltorio, ya sean huevos de chocolate o recambio de fundas para
mopas, no malgastes la poca energía que te queda negándote -que la maternidad
es como las expediciones al Polo, que hay que dosificar las fuerza para no
morirse-, deja que eche en el carro casi todo lo que pida –todo no, que
sospecharía, que la nena no es tonta- y una vez en la caja, cuando ya habrá
olvidado la mayoría de las cosas, ofrécele un paquete de Trident o un Boomer kilométrico mientras le
endiñas a la cajera todas las cosas que no te vas a llevar. Y no os preocupéis
por la cajera, que en realidad la damnificada es la chica que va en patines
devolviendo las cosas a los estantes… pero ¿y el culo tan duro que se le va a
poner? Pensad que nosotras contribuimos a eso. Ya nos lo agradecerá en
verano...