miércoles, 4 de julio de 2012

Consejos de mala madre que te harán la vida más feliz. Parte II

Dale la razón a la bestia. Cuando te niegues a comprarle un globo y siga llorando cual Lydia Lozano desconsolada diez minutos después y no quieras caer en la locura o en el abandono infantil, dale razón. Di cosas del tipo ‘Digooo, ese hombre malo que no le ha dado el globo a mi niña. Perraco, que es un perraco y se va a enterar como vaya para allá… con lo buena que es mi niña, hombre yaaa’. Primero te mirará desconcertada ante este apoyo inesperado y luego, al sentirse comprendida, dejará el tormentoso berreo porque entenderá que ya sois del mismo equipo. Eso sí, trata de que no te oiga el hombre al que estás poniendo verde, no vaya a ser que acabe llamando a la Policía por injurias y amenazas y te pases la noche en el calabozo… aunque bien mirado, una noche en el calabozo -hummm…- tranquilita y mirando al infinito tampoco es un mal plan, ni aunque te costara un puñetazo de algún compañero de celda narcotraficante, mira tú.

Comparte el teléfono móvil. Que te habrá costado una pasta y que es una joya tecnológica, que no digo yo que no, pero el mayor rendimiento que le darás a tu móvil no vendrá dado por su tecnología 3G ni por su cámara de alta definición ni por su sistema operativo… sino por el juego de los bichos asquerosos que te puedes descargar gratis y que consiste en ir machacando hormigas con el dedo y que tiene un poder hipnotizador para los niños…
Yo como soy una perdedora, decidí comprarme una Blackberry porque me creía moderna y subversiva plantándole cara a los Android y ahora, que por supuesto estoy muy arrepentida, sólo puedo optar a hipnotizar a la nena con el procesador de texto de amplia memoria o, como mucho, con un vídeo casero cantando cumpleaños… Pero el pater tiene uno de esos que te hacen hasta una bechamel al queso y que tiene a la nena entusiasmada y ya le pueden estar poniendo la triple vírica, que ella va a lo suyo, aplastando bichos con su dedo regordete como si lo hubiera hecho toda su vida… Una maravilla, oiga. Y eso por no hablar del gato imita voces… Esto merece su propio post… y lo tendrá.

No frenes su ansia consumista. Si vas a hacer la compra y la nena se detiene cada cinco segundos, pidiéndote entre lágrimas cualquier cosa que tenga una cara de Kitty pintada en el envoltorio, ya sean huevos de chocolate o recambio de fundas para mopas, no malgastes la poca energía que te queda negándote -que la maternidad es como las expediciones al Polo, que hay que dosificar las fuerza para no morirse-, deja que eche en el carro casi todo lo que pida –todo no, que sospecharía, que la nena no es tonta- y una vez en la caja, cuando ya habrá olvidado la mayoría de las cosas, ofrécele un paquete de Trident o un Boomer kilométrico mientras le endiñas a la cajera todas las cosas que no te vas a llevar. Y no os preocupéis por la cajera, que en realidad la damnificada es la chica que va en patines devolviendo las cosas a los estantes… pero ¿y el culo tan duro que se le va a poner? Pensad que nosotras contribuimos a eso. Ya nos lo agradecerá en verano...

martes, 3 de julio de 2012

Consejos de mala madre que te harán la vida más feliz. Parte I

Lleva siempre una bolsa de chuches en el bolso. No se trata de un premio al buen comportamiento, más bien de todo lo contrario… Que si la nena dice que te sientes tú en el carro y se pasa medio viaje a punto del suicidio o incrustándose el cinturón a modo de tanga improvisado mientras vocifera en arameo y tú no puedes con tu alma y tenías que llegar a la otra punta del barrio hace media hora, dale la bolsa y todo será tranquilidad… y felicidad. Que si la nena se despierta de la siesta justo al final de la película –la primera que ves en meses-  y empieza a pedir que le pongas  Pocahontas, dale la bolsa y se debilitará su malignidad, que la bolsa viene a ser para la nena como la kriptonita para Superman. Pero sin sufrimiento, sin sufrimiento.

Usa chupete hasta la mayoría de edad. Que la nena te está volviendo loca con su última canción aprendida en la guarde o se dedica a lanzar alaridos en plan masai enfurecido, ofrécele el chupete… y todo será silencio. Que si la nena se resiste a dormir, ofrécele el chupete… y entrará en el mismo estado somnoliento que Cela luciera en el Senado. Que si no sabes qué hacer con la indemnización de tu despido, pues dale el chupete e invierte en su futura ortodoncia…

Guarda en la nevera una botella de coca cola zero sin cafeína. Es el soborno perfecto para una tarde en casa de ésas que parecen no terminar nunca y que te vuelven del revés, te acentúan las arrugas y te agrandan las ojeras que ni el licuado extrem del photoshop hecho con toda la malauva del mundo… A la pelirroja, al menos, es ofrecerle un poco del elixir negro de los dioses y por una media hora es la niña más feliz y concentrada del mundo mundial en sus pequeños sorbos cual ansiosa drogadicta.

Grábate un dvd con 200 capítulos de Caillou. Y pónselo sin piedad cuando tengas que hacerla desaparecer porque debes hacer limpieza general, ordenar el armario, ponerte al día en Internet, terminar un trabajo en el ordenador o hacerte la muerta… Y si se resiste, ofrécele palomitas o un paquete de gusanitos y podrás ser libre hasta que se le pongan los ojos como a la serpiente del Libro de la Selva y eso es, por lo menos, una hora y media de libertad condicional.

lunes, 2 de julio de 2012

Madre sí hay más que una. 12.- La madre del otro

La 'madre del otro' suele ser una madre extremadamente educada que prefiere la paz a la justicia y se pasa la vida disculpando las atrocidades de las otras madres y de sus hijos diabólicos, en detrimento de sus propios retoños que, con la cara partida, no entienden nada del asunto ni mucho menos de la actitud en ‘modo Rosa León’ de su madre.

La 'madre del otro' fue mártir en su otra vida y ahora, que no es consciente de que su hijo es un ser independiente y no un anexo de su yo, trata de introducirlo en el rollo zen cristianito en plan pongamos la otra mejilla mientras ese niño te parte la cara y encima cantémosle una oda a la amistad, a capella, para emocionarle y acercarle hacia la luz.

Cuando al hijo de la 'madre del otro' le escupen en un ojo, le tiran del pelo y le roban las estampas de la FIFA, ella siempre asegura que ha sido sin querer, aunque el agresor se esté partiendo de risa en su cara cual anticristo renacido, y encima, por si fuera poco, obliga a su pobre chiquillo a darle un beso para sellar la presunta amistad, todo ello mientras la madre del engendro –habitualmente madre panderona- se mira las cutículas con atención..

La 'madre del otro' ni siquiera acepta bien los piropos y cuando alguien le dice lo mona que es su nena se siente incómoda y sale con frases hechas del tipo ‘pues más mala es’ o ‘bueno, mira los pelos de loca que lleva’ o mucho peor, hace alguna broma ridiculizando la belleza o las dotes de la nena, lo mismo que hace con ella misma, pero claro, una cosa es ponerse verde a sí misma y otra a la pobre chiquilla, que se queda pensativa con la autoestima en mínimos históricos.

Si el hijo de la 'madre del otro' coge muchos caramelos en la piñata, tiene que compartirlos con los demás -hasta dejarlo con un palote y un matasuegras que no pita-, pero si es otro el que lo coge le suelta un ‘nene, es que él ha sido más rápido, luego yo te compro…”, si a su hijo no le prestan un juguete le asegura que ‘es que es el juguete preferido del niño y por eso no te lo presta’ pero si es al revés le obliga a compartirlo todo, hasta la médula espinal si es el caso… 

La 'madre del otro' quiere mucho a su prole pero no duda en darle la razón al hijo del otro, se la merezca o no por aquello de ‘ser educada’, ‘no formar follón’ o por un ‘para qué vamos a discutir’, así que si hay dos muñecos iguales y a uno le falta una pierna, a su nene es al que le endiña el cojo y encima pretende que esté contento “qué suerte, nos ha tocado el discapacitado”, dice “y no te disgustes que la integración es muy importante”. Y el nene con su cara de ‘¿me lo estás diciendo en serio?’ mataría por tener una ‘madre fan muy fan’ o incluso una ‘madre panderona’ con tal de no ser siempre el lila de la pandilla…

(Nivel de identificación personal con la 'madre de otro' 9 sobre 10) 

Repetimos:
Cada lunes, un nuevo modelo de madre en ‘Madre sí hay más que una’. Entendemos que son tipos muy puristas y que más de una podéis picar de varios a la vez, pero de cualquier manera, hagamos autocrítica y encasillémonos, será divertido!! Los que no seáis madres podéis encasillar a las vuestras, a vuestras hermanas, a vuestras amigas o a vuestras mujeres… que todo sea crítiqueo y algarabía. Eso sí, que conste que desde ‘Hija no hay más que una’ no queremos juzgar a ningún prototipo de madre, o no mucho al menos, así que, por favor, que nadie se ofenda que nos va a tocar a todas… pero entretanto, a divertirse!