jueves, 1 de marzo de 2012

La cara amable de la maternidad


La maternidad tiene muchas cosas buenas, muchísimas, demasiadas, probablemente para que al final te acabe compensando -de muy largo- la mala vida a la que te somete y te plantees, incluso, repetir la jugada. Que aquí hablemos de la letra pequeña del contrato no quiere decir que el contrato no merezca la pena e incluso que no sea un contrato más que rentable, pero hablar de los balbuceos de los recién nacidos, del mágico tacto de la piel recién estrenada o de las maravillosas sensaciones que despiertan los besos impregnados en babas –quién lo diría- me parece tan obvio, un secreto tan proclamado, que no esconde ningún misterio, entre otras cosas, gracias a los anuncios de Nenuco y a las madres entregadas que sólo hablan de la cara A del disco, camuflando las ojeras con kilos de maquillaje.

Sin embargo, dado que cada vez son más las no-madres que incluyen a este blog en la lista de los anticonceptivos más fiables, me veo en la obligación de dedicar la entrada de hoy a las cosas que hacen que este trabajo de la maternidad sin horarios ni descansos y no remunerado sea uno de los más rentables y maravillosos que existen.

Los bebés son suaves y blanditos y lo tienen todo tan pequeñito y tan bien hecho que sólo por eso habría que quererles. Prácticamente desde que nacen te reconocen y cuando los coges se acoplan a ti a la perfección, mejor que con nadie porque saben que eres su mamá y hasta parece que sonríen de gusto y eso te hace sentir en el cielo. Yo, que me considero una madre imperfecta, con bastante poco instinto de fábrica, no entiendo a las que no cogen a sus bebés “para que no se acostumbren”, dicen… qué penita. De ambos.

Saber que eres una de sus dos personas favoritas y en las que más confía es una sensación maravillosa y cuidar de él, bañarlo, echarle la cremita o jugar en la cama son placeres inexplicables… y la cosa va mejorando día a día porque empiezas a disfrutar de cada uno de sus avances como si fueran medallas olímpicas y como si se tratara del único que lo ha conseguido y su mirada de emoción y victoria te obliga a comértelo a besos.

Personalmente, recuerdo todos y cada uno de los grandes momentos de la pelirroja y no puedo evitar sonreír cuando los rememoro, ni siquiera ahora, para escribirlos.

Su primera y espurreada papilla -con una cara a medio camino entre el éxtasis y el horror-; sus primeras palabras con las que probablemente no quiso decir nada, pero que me arrancaron aplausos; sus torpes y emocionantes primeros pasos -con las piernas arqueadas y mucho miedo en el cuerpo-; su primer baño en la playa a carcajada limpia; sus segundos Reyes –cuando ya era víctima emocionada del consumismo-; su cara de sorpresa en el primer día de lluvia; su primer día de guardería, con su minúscula mochila y su miedo al abandono; sus primeras ensordecedoras canciones –que costaba la vida adivinar-; sus escondites tras las cortinas –haciendo bulto y con los pies por fuera- para darme una sorpresa con abrazo incluido, y su primer “te iero mussho, mamá” que te quita el sentido de la orientación… y ya pueden dejarte sin dormir tres años, que eres la persona más feliz de la tierra.

Pero lo mejor de la maternidad son todas las aventuras que te esperan, todo lo nuevo que está por venir y que hace que cada día tengas una razón extra para levantarte con alegría y curiosidad (también con ojeras y cansancio, no nos engañemos). Su primer examen, su primera excursión a la granja escuela, su primer viaje, su primera pandilla, su primer novio y hasta su primer desengaño, si me apuran, son algunos de los momentos que espero con mucha ilusión y que no pienso perderme por nada del mundo. Aunque quejándome, eso sí, que es marca de la casa.

19 comentarios:

  1. Oohhh!! Ahora vas y casi me convences!!!! :) M.

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    1. Queremos una miniMaría en el mundo!!!!

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  2. No se puede explicar mejor.Es a la vez tan horrible como maravilloso esto de la maternidad

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    1. No sé si pensaremos lo mismo cuando se hagan chonis y quieran salir hasta la 'amanessía' y nosotras en bata de guatiné pegadas al teléfono. Ay!

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  3. Su primer novio??? espero que tengas trazado un plan para ese dia, que conociendo al padre, pobre de aquel que se acerque a su pequeñaja, el padrino va a parecer un teletuby al lado suyo en ese momento, y el desengaño, mejor recomiendale al chico billete de ia a japon que entre el caracter del padre y el genio que se gasta la peliroja no me gustaria estar en el pellejo de ese pobre insensato, que desde ya adelanto que como sea capaz de hacerle daño a mi sobrina LO MATO!!!!

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  4. Disculpa que no extienda en este post pero es que me has animado a ir a por la parejita... Al menos, vamos a practicar, que tambien apetece "envé en cuando".

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  5. Me gusta más lo que intuyo en tu maternidad que lo que leo, aunque esto me aporte muchas sonrisas y una envidia insanísima del tiempo perdido y no utilizado productivamente. Quiero el prólogo de ese libro.

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    1. Cuando quieras revivir la maternidad con bebés, te mando a la pelirroja a las marbellas y no hay más que hablar... ;)

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  6. Flor me ha encantado tu conclusión de ser madre… comparto contigo todo lo que dices y no se puede decir mejor. Has descrito cada momento histórico que solo sabe apreciar quien es madre. Te felicito y apruebo todos los ejemplos. Se te nota que eres una buenisssima Madreeee. y estupenda escritora.

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    1. Muchas gracias Mari Carmen!! La maternidad es un trabajo muy durooooo jajajjaja, pero es verdad que merece la pena... parece una frase hecha, pero es la verdad!!
      Espero seguir leyéndote por aquí!!!

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  7. ... No parece tu estilo, que raro

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  8. Es una treta para animar a las no-madres y que acaben llenándose de canas como yo! ;)

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  9. Ay Flor, por favor!! Hasta me has hecho llorar. Me ha encantado, no has podido describir mejor todas las sensaciones vividas hasta ahora y las que nos quedan (si nos dejan). Voy a compartir este post en mi fb porque me ha encantado!

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  10. Nada nada, no me convences jajaja.
    Estuve 6 meses trabajando en una guardería, y a partir de ahí ya empecé a negar la posibilidad de tener hijos alguna vez. No te quito razón en que es una experiencia maravillosa, pero es una experiencia que a día de hoy prefiero perderme XD

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  11. ooohhh...que bonito!!!! con lagrimas en los ojos... snifff!

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  12. Hola Flor, yo tengo dos niñas de 10 y 7 años. Su alegría de vivir, sus ganas de saber, su naturalidad, te devuelven la alegría que a veces se te va cuando no todo sale como esperas. Ser madre es algo que se debe de elegir y depués, tratar de tener calma y disfrutarlo. Si te gusta la comodidad y la tranquilidad, no tengas hijos porque dan muchísimo trabajo y disgustos.
    Pero son como un sol que aparece por la mañana, claro, amoroso, esperanzado, alegre, impaciente, sonriente, enfurruñado, desconcertante y muy muy humano.
    La maternidad y paternidad son el amor en estado puro, pero que tiene un final, cuando crecen.
    Incomodidades, todas, alegrías, todas las posibles, y más.

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