viernes, 23 de marzo de 2012

Madres trabajadoras (y tan o más desquiciadas que las otras)


A diferencia de lo que haría una persona lúcida y con al menos un dedo de frente, yo decidí quedarme embarazada justo cuando me quedé en paro. Total, algo tenía que hacer para matar el tiempo, acostumbrada como estaba a una vida periodística de estrés galopante y horarios intempestivos y así, a bote pronto, -como cuando me compré aquella horrible chaqueta de domadora- me pareció una magnífica idea.

Siempre he sido una empollona a la que no le gusta faltar al trabajo ni por unas anginas terminales, así que me pareció acertado darme a la procreación sin el agobio de tener que andar solicitando permisos para ginecólogos variados, pruebas médicas rutinarias y malestares propios de la gestación, que, aunque son derechos, -que no me asesine ninguna feminista enfervorizada- me hubieran estresado el ya de por sí tormentoso embarazo.

La cuestión es que estaba parada cuando me embaracé y, por ende, cuando di a luz y decidí esperar un poco más para buscar trabajo porque la nena era muy pequeña y me daba cosilla dejarla en una guardería para que le obligaran a comer su propio vómito como vi una vez en un telediario, así que esperé un poco más y otro poco más y cuando ya estaba lista para trabajar más allá de las colaboraciones desde casa –y frita por escapar del hogar y de la niña-, llegó la crisis y con ella mi condena a seguir dedicándome a la maternidad a tiempo completo.

Así, en ocasiones, cuando ya no puedo más con la pelirroja, que se pasa el día cantando canciones irreconocibles a voz en grito y bailando como un derviche a mi alrededor y no me deja hacer nada y de tanto estrés me quiero arrancar los ojos –como el protagonista de una película que vi de pequeña en la Bola de Cristal y que aún me aterroriza ¿de verdad era un programa de niños?- me acuerdo de las madres trabajadoras y me muero de envidia al imaginármelas en sus reuniones rodeadas de adultos que no escupen caramelos chupados y a los que no hay que sonarles la nariz ni quitarle los chicles del pelo y hablando de cosas de adultos y organizando el trabajo y solucionando problemas que van más allá de ‘se nos han acabado los pañales’ o ‘se ha roto el dvd de Caillou’… 

Pero luego, pienso en que esas mismas mujeres, después de su día ajetreado, han de volver a casa y enfrentarse a sus niños histéricos –y resentidos por su ausencia, que los niños son muy suyos, como diría mi tía Laly- y a la temida hora del baño infantil, al espurreo de la cena y hasta a una noche en vela, tras la cual han de volver a parecer personas normales y enfrentarse a una nueva jornada laboral… Y entonces, además de envidiarlas, las admiro. Mucho. Muchísimo. E imagino que cuando llegue el día en que vuelva a trabajar en la calle –que sea pronto, que sea pronto- ya acabaré loca del todo, se me caerá el poco pelo que me queda y ya no habrá excusa alguna para seguir evitando al psiquiatra. Pero acepto el desafío. Sólo espero que a mi futuro jefe no le importe trabajar con una calva desquiciada que, además, tiene un tic invisible en el ojo derecho. Pero quién sabe, a lo mejor eso desgrava…

18 comentarios:

  1. Querida Flor. Yo acabo de quedarme en el paro. También soy periodista, como tú. Acababa de volver de me segunda baja por maternidad cuando me dijeron bye, bye...No hace ni un mes de esto. Y creéme que echo de menos tener conversaciones de adultos y otras obligaciones más allá de los pañales y los purés. Mientras tanto, no nos queda otra que disfrutar del tiempo que tenemos para dedicárselo a nuestros hijos. Pero, como tú, también yo envidio a las madres trabajadoras...

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    1. Ufff, qué faena!!! Por otro lado, imagino que las trabajadoras quieren estar en casa y al revés. Yo estoy segura que cuando empiece a trabajar echaré de menos a la pelirroja, pero ahora echo de menos a los adultos e incluso el estrés de entrega de proyectos a última hora y echo de más taaaanto Caillou y tanto griterío infantil, jajjajajaja

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  2. Yo soy una de esas mamis trabajadoras y creerme a mí me faltan horas en el día para hacer todo lo que quiero.Pero, la verdad es que viene bien desconectar un poco de la rutina infantil y tratar con adultos,aunque al final, termines hablando de tu peque y de sus ultimas travesuras, que le vamos a hacer, somos mamis todo el día.Un besito.

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    1. Me imagino... Está muy bien desconectar porque luego llegas a casa con más ganas de ser mami que nunca, pero es cierto, al final te pasas el día enseñando fotos con el móvil, no? jajajja... Si es lo que tiene la maternidad, que no se caba nunca!!

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  3. ¿Quién dice que a los adultos no hay que limpiarles los mocos? A veces hay que hacerlo, o por lo menos, disimular que no has visto la vela colgandera cuando tu jefe aparece con resaca en un importante acto que tú has tardado meses en organizar (te lo juro niña, menos mal que perdí ese curro de vista...). Yo he estado en reuniones mucho menos interesantes que 5 minutos de juego en el parque.
    ¿Será que nunca estamos contentos con lo que tenemos? Sea.
    Besos.
    Sonsoles

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    1. Vida de película

      Yo tengo trabajo, y eso hoy en día es como para tirar cohetes, además soy autónoma y eso es mejor que un seguro de enfermedad ya que no se trata de que te curen cuando enfermes, sino de que simplemente no enfermas. Mi vida es de película, concretamente la de “El día de la Marmota” me levanto y llevo a mi madre al gimnasio, a mi hija al cole y me voy a mi “zulo-oficina”, lugar en el que no veo el sol y permanezco así por espacio de 10 interrumpidas horas (tupperware) a 14ºC con estufa. No me quejo, al contrario, he adquirido una habilidad increíble para encontrar los mejores chollos de Internet (empieza a ser peligroso, no se donde meter bolsos, zapatos y pimenteros con motor), y la vez dar salida a albaranes, facturas y atender el teléfono amablemente y todo ello feliz porque tengo trabajo y para mayor gloria no tengo jefe. Cuando salgo voy a buscar a la niña la llevo a la actividad de turno (a veces se añade su amiga y la llevo a piano) y me voy para casa a preparar la cena y a ver la tele hasta que me arrastro agotada a la cama. El fin de semana me encanta cocinar sin prisas por la mañana y pasar la tarde tirada en el sofá con mi punto de cruz y el lunes vuelta a empezar ¿es o no es El día de la Marmota?. Lo que si da color a mi día a día son los imprevistos tipo –mamá creo que tengo piojos- (a las 10.30 de la noche y un tratamiento de “despioje” en una melena hasta la cintura son dos horitas), -mamá ¿me alisas el pelo?, (insisto, hasta la cintura), –mamá mañana tengo que llevar un bizcocho al cole, o lo peor, -mamá me he torcido el tobillo (tira para urgencias a pasar 4 horitas en la más variopinta compañía). Lo dicho, encantada de trabajar (aquí y allí) y a punto de entonar el “Gracias a la vida” de Violeta Parra.

      Pdta. Mi trabajo se ve algo “cutre” pero tiene sus momentazos tipo Feria de Madrid, Milán o Las Vegas (hay que lucir los bolsos).

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    2. Un despacho sin jefe??? No se me ocurre nada mejor!!
      Sin contar lo de las Ferias, claro!!!! Qué maravilla!!!
      Lo peor de la maternidad es que lo que más suele alterar tu rutina son las cosas malas tipo piojos (de esto he de escribir laaargo y tendido en breve) o bronquitis aguda, nunca un viaje sorpresa a Bali... No hay derecho.

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    3. Sonsoles, yo creo que es eso. Que nadie está contento con lo que tiene. Yo al principio no quise currar porque me daba penita dejar a la nena y he tenido la suerte de disfrutar de sus dos primeros años al 100%, pero acostumbrada a esta profesión tan movida, echo de menos el jaleillo y a los compis y todo eso... Aunque si me tocara el Euromillón a lo mejor ya no tanto, jajajjaja

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  4. Tu blog es simplemente genial. Espero que alguien que sepa apreciar tu talento como escritora y madre pase por aquí un día y te ofrezca el trabajo que anhelas. Suerte!

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  5. Me encanta tu blog, lo descubrí el viernes cuando una seguidora que compartimos me habló de él, pues resulta que el jueves ambas dedicamos una entrada a los tacos. Ya te he leído y me he reído un montón. Oficialmente soy tu seguidora nº 32. Soy de Málaga, así que a ver si alguna vez coincidimos por C/ Larios y tengo un blog que se llama "De celeste y chocolate con mucho arte y más. Besos. Inma.

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    1. Muchas, gracias, Inma!!! Me pasaré por tu blog!! Y quién sabe... a lo mejor ya nos hemos cruzado, jejejjeje...

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  6. Me encanta tu blog, acabo de descubrirlo y me lo he leido enterito, con una nena de 5 meses llorando a mi vera porque por culpa de la huelga no tengo guarderia. Yo acabo de reincorporarme al trabajo tras la baja maternal, y sí, he tenido sentimiento de culpa por dejar a mi niña tan pequeña en la guardería. Pero tengo otro nene de dos años y confieso que mi relax empieza cuando a las 8:30 me monto en el bus para ir a la oficina. Y termina cuando salgo pitando a las 5:30 para ir a buscarles. No me hace falta ni gimnasio, y en nada me podré poner mis vaqueros de antes.
    Necesitamos esa parte de nuestra vida para ser mujeres y no solo mamis. Para lllamarnos por nuestro nombre y no ser sólo la mamá de ...
    Es duro, pero creo que merece la pena.
    Espero que pronto encuentres el trabajo que buscas, que escribes muy bien está clarísimo.
    Suerte!

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    1. Muchas gracias!!!! Te entiendo perfectamente... aunque el trabajo fuera de casa tenga su estrés y sus problemas, al menos te deja ser tú y te aleja de los gritos infantiles de casa, jajjaja... Qué envidia!!!
      Muchas gracias por tus amables comentarios y por pasarte!! Espero seguir viéndote por aquí!!!

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  7. Cuaando me tomé la baja de maternidad, me pasaba por la oficina a ver a mis compañeros. Estaba deseando regresar. Y sí, es un desmadre conciliar trabajo y casa, sobre todo cuando no gozas de reducción de jornada y llegas a las 19,30 de la tarde desde las 8,30 que sales en la mañana. Y cuando llegas, que si el aerosol, que el baño, la cena de la niña, la cena de los mayores, recoge todo y arrástrate a la cama para volver a empezar al día siguiente.

    Paliza, sí, pero no me cambio por estar de "ama de casa". Los seis meses que pasé de baja maternal fueron los más idiotizantes de mi vida. Qué sensación tan horrible de estar fuera del mundo. Si me chutaba el telediario como si fuera mi cordón umbilical con el exterior adulto¡¡.

    A algunas que pensamos así nos tachan de malas madres pro no desear estar con nuestros hijos todo el santo día adorándoles. Me encanta estar con mi hija, pero también me gusta hacer otras cosas. Lo necesito¡¡

    Un saludo (me hago fan tuyo desde ya)

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    1. Muchas gracias!!! Totalmente de acuerdo! Hay mucha madre entregada que nos mira mal por estar frititas por escapar de casa y a lo peor ellas están iguales o peor, pero no lo dicen por aquello de lo políticamente correcto.. Yo, qué quieres que te diga, quiero mucho a mi pelirroja, pero estoy loca por darle esquinazo unas horas al día y ser yo otra vez, aunque sólo sea un ratito, jajajajja
      Mil gracias por pasarte y por registrarte!! Espero seguir leyéndote por aquí!

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  8. A mí también me encanta tu blog y también me lo he leido enterito, como "Anonimo". Y te entiendo perfectamente, porque desconectar es super importante, pero también es una suerte estar en casa con los hijos.
    Total, que siempre queremos lo que no tenemos. O sea, a mí me pasaba antes que estaba en casa y sonaba el teléfono, y contestaba con el saludo del despacho de abogados donde trabajaba, ahora me pasa lo contrario: si voy a una entrevista de trabajo me dan ganas de hablar del Arnidol, la leche del bebé y los cólicos.......
    Es lo que tiene....

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  9. Una mami con grandes valores busca empleo!! Excelente vídeo de Hirukide!!! http://www.youtube.com/watch?v=zqSISPX4PEE

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