jueves, 8 de agosto de 2013

Como pez (borracho) en el agua


Que la pelirroja tiene la agilidad del hombre de hojalata es algo que ya sabía, vamos, como para no saberlo tras años de continuas estampadas contra la pared en patines o tacones de plumas y purpurina, sus caídas en redondo jugando al hulahop sin lograr que dé ni una mísera vuelta, sus intentos fallidos de hacer la voltereta logrando una croqueta al jamón deforme, sus continuos tropiezos con toda alcantarilla o escalón o papel de fumar que se encuentra en la calle y un largo etcétera de despropósitos que dejan a la niña magullada y a mí y a mis planes de que sea una bailarina clásica de postín, hundidos en la miseria.

Pues si es un tollo en la versión terrestre de la vida también lo es en la versión acuática, vamos, que no es lo que se dice una niña ágil ni espabilada de ésas que se tiran de cabeza como si lo hubieran hecho toda la vida y bucean y aprenden a nadar cual sirena estilosa sin aspavientos ni bocanadas de cloro.

La pelirroja es más bien torpona, para qué vamos a engañarnos. Que sí que está monísima con sus bañadores de corte vintage y sus tirabuzones rojos al sol, pero que ágil lo que se dice ágil, pues mire usted, no.

Así, mientras los primos se lanzan desde el bordillo a la piscina como pequeños saltimbanquis, la pelirroja hace su particular ritual de media hora en el que empieza poniéndose de espaldas, agachada con el culo en popa y prueba a bajar una pierna, desollándose todo el empeine del pie y media rodilla contra el bordillo y toca el agua con el dedo gordo, pero se ve que no se siente del todo segura, así que lo retira, volviendo a desollarse viva para acabar sentándose y arrastrando el culete por el bordillo y dejándose tres capas de la piel y el apresto del bañador contra la piedra y al final acaba lanzándose al agua con la elegancia de Falete y con los ojos desencajados de pavor.

Ya en la piscina si lleva manguitos cortándole la circulación de los brazos todo va bien y mueve la cabeza de un lado a otro como si estuviera haciendo mucho esfuerzo en desplazarse y se cree Esther Williams aunque en realidad no se está moviendo de su medio metro de piscina, pero yo le aplaudo, para subirle la autoestima y que no se le pase por la cabeza quitarse los maguitos en busca de mayor velocidad y de una lesión cervical para su madre.

Pero no siempre lo consigo y cuando se viene arriba se cree que sabe nadar y se quita los manguitos ‘porque yo ze nadar puzerbien’, una habilidad inventada que demuestra recolgándoseme del cuello, hincándome las uñas en el cogote de pura ansiedad y pegándome doscientas patadas en la cicatriz de la cesárea para demostrar lo bien que mueve las piernas mientras yo me debato entre morir por hemorragia interna o por rotura de cuello o vomitarle en la cara del meneo tan malo de cervicales que me estoy llevando.

Y si trato de despegarla entra en estado de histeria y me araña los brazos cual Lobezno enfurecido, tratando de agarrarse a algo como DiCaprio en el Titanic y si se envalentona y se suelta, traga tanta agua que al final tengo que cogerla por miedo a que nos deje sin piscina en la que bañarnos.

Y en la playa la cosa no mejora. Entre las piedrecitas de la orilla sobre las que anda como si estuviera sobre las brasas de una hoguera y los guantazos que le pegan las olas que la dejan dando vueltas sobre sí misma como un borracho de feria, sin dignidad ni memoria o con la cara incrustada en la arena, masticando restos de colillas, casi mejor nos centramos en los deportes de invierno.

Gracias a Dios vivimos en la Costa del Sol.

18 comentarios:

  1. Bueno, bastante que se tira a la piscina. Mi hija ha estado apuntada a un curso de natación todo el mes de julio y lo único que hemos conseguido es que salte a la piscina desde el bordillo sin que nadie le de la mano, pero siempre que haga pie claro... Y que meta la cara en el agua y mire debajo, con el culo en pompa, como si buscara pulpos. Y ya. Todo el mes de julio eh??
    Cuando está con nosotros en la piscina "grande" va con manguitos y entonces ella es capaz de moverse sola. Mete la cara en el agua, pone el culo en pompa y patalea, así que algo se mueve. Y así anda... no me imagino la de cursillos que va a tener que dar hasta que aprenda a nadar de verdad, madre mía!

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  2. Cada uno lo suyo, no importa, seguro que encontrará mil maneras de hacerse más fuerte a medida que se caiga, el que nunca se ha caído, no sabe lo que es.
    Ánimo.

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    1. Lo que me faltaba era una pierna partida!! jajja

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  3. El de hoy, sublime no..."puzer zublime ".
    Qué panzada a reir, por Dios.
    Por cierto ...Esther Williams ;-)

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    1. Gracias!!! ya lo he arreglado!! Aunque tampoco le importaría ser Vanessa!! jajjaja

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  4. Yo no aprendí nunca a nadar... Otras cosas no se me daban mal pero al agua le tengo un pavor tremendo. Bueno, si es en una bañera y tiene sales aromáticas, no... Besotes!!!

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  5. os juro que me duele la tripa puzerfuerte, de la panzada de reir que me acabo de pegar.... es que me meoo!

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  6. Pues mi gordito me da la mano para que le baje a la piscina todos los días diciendo 'aguaguagua' .Con su flotador debajo el brazo, baja trotando, contento y feliz como el sólo con 19 mesitos de nada, se moja los pies en la piscinilla hinchable del verano pasado, pero lo que quiere de verdad es meterse en la grande conmigo o con la awela. Todavía es pequeño para tirarse sólo desde el bordillo, xq tanta agua junta y azul le imponen y es un poco cagoncete, pero una vez está dentro disfruta como un enano, chapoteando y a su bola con su flotador, los manguitos no le gustan. La arena de la playa le da asquete, igual que el césped de la piscina, pero todo tiene solución, una chanclitas atadas y listo. Él tb se cae y tropieza bastante, pero en el agua se mueve son soltura para lo pequeño que es.

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  7. Jaja son todos parecidos..apuntala a un curso Flor..que algo mejoran..daniel ha hecho ya dos y en cuanto volvamos d la playa volverá a otro..se tira de cabeza de culo y de lo que sea..bucea que da miedo..y nada a lo perrito.. Aunque también te digo que los días de curso de invierno, donde fuera hacia 3 grados y dentro 30 han sido muy duros..pero al menos podemos seguir con el glamour.Jaja un beso y paciencia..que en nada será una sirenita preciosizima

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  8. Yo he estado a punto de morir ahogada por mi propia hermana, iba con los manguitos de natación, esos buenos que no te hundes ni queriendo y tuvieron que sacarme de los pelos porque a la niña no se le ocurrió otra cosa que tirárseme encima donde yo no daba pie y cuando vió que yo me hundía y ella no tenía bordillo dónde agarrarse me empujaba hacia abajo a ver si ella subía... un drama vamos.
    Besotes.

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  9. No desesperes, mujer. Yo tampoco es que fuera del género ágil, y... Mira, precisamente vengo de hacer gimnasia suspendida del techo.

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  10. Jajajajajajajaja.....(cojo aire)....jajajajajajaja.....(vuelvo a cojer aire)....jajajajaja....he entrado en bucle!!!

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  11. Casi me meo con el último párrafo Jajajajajajajajajajajaja

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